Embarazos después de los 40 años: la ovodonación podría ser la solución

Las mujeres de todo el mundo cada vez retrasan un poco más su maternidad. Es un hecho que salta a la vista. En el caso particular de Argentina, la edad promedio de una madre primeriza pasó de los 27 a los 28 años desde 1984 a 2006.

Este alejamiento de la edad ideal para tener hijos (los médicos consideran que está por debajo de los 30 años) tiene sus consecuencias. Cada año que pasa, es un año en el que la tasa de embarazo decae considerablemente.

Con 25 años, tenés un 25% de probabilidades por ciclo de lograr un embarazo. Con 30, baja al 22%. Después de los 35, solo contarás con un 5%. Esto provoca que aumente el número de mujeres que deciden someterse a tratamientos de fertilidad.

A partir de los 40 años, casi ninguna mujer que se esté sometiendo a tratamientos de fertilidad lo hace con óvulos propios. Estos provienen de donantes anónimas.

De hecho, solo el 1% de madres de más de 40 años logra quedarse embarazada sin ayuda de alguno de estos tratamientos. El resto requiere de ayuda externa para conseguir un embarazo y el 60% acude al método con la mayor tasa de éxito: la ovodonación.

¿Cuándo recurrir a la ovodonación?

La ovodonación es un procedimiento que consiste en extraer los óvulos de una donante anónima y fecundarlos con un espermatozoide dentro de un laboratorio. Con esto se consiguen embriones de mayor calidad que se colocarán en el útero de la futura madre.

Este tratamiento está pensado especialmente para aquellas mujeres que retrasaron su maternidad y no tomaron medidas como la criopreservación de óvulos. En la mayoría de los casos, no tenían conocimiento que la fertilidad decaía con la edad y cuando comenzaron a buscar un bebé, ya era demasiado tarde.

La edad ideal para tener hijos está en la década de los 20 a los 30. Durante esos diez años, el aparato reproductor y los óvulos de la mujer están en perfectas condiciones para lograr y llevar a cabo un embarazo exitoso.

Una vez pasada esa edad, no debe descartarse la posibilidad de tener que buscar ayuda externa.

Es probable que te preguntés por qué la fertilidad disminuye a partir de los 30. Cada mujer nace con aproximadamente 400.000 ovocitos (forma inmadura del óvulo). Esta es su reserva ovárica. Desde la pubertad, se produce un óvulo maduro cada 28 días.

Durante cada ciclo menstrual, el cuerpo va gastando gradualmente estas células. En consecuencia, la reserva ovárica va disminuyendo. No solo hay un declive en el número de óvulos, también la calidad de estos va empeorando poco a poco.

En toda la vida reproductiva de una mujer, solo 400 ovocitos maduran y se vuelven aptos para ser fecundados por un espermatozoide. A partir de los 35 años de edad, el declive de la fertilidad femenina sufre un marcado descenso. Allí es donde entran en juego las donantes.

Las donantes de óvulos

Son mujeres con una reserva ovárica prácticamente intacta. Están entre los 18 y 30 años. Poseen un historial genético y fenotípico de acuerdo a las características de la mujer receptora y, además, se ven sometidas a una evaluación ginecológica y psicológica completa.

La donante, así como sus familiares cercanos, no pueden padecer de malformaciones o enfermedades genéticas que pueda transmitirle al embrión. Igualmente, sabe que no puede conocer a la mujer o a la pareja receptora ni al niño que derive de la donación.

Para concluir, debés saber que la tasa de éxito de la ovodonación es de las más elevadas: es hasta del 60% del total de los casos. Esto se debe a que la edad de las donantes nunca supera los 35 años de edad. Si no se consigue el embarazo a la primera, se estima que después de tres intentos la probabilidad de lograrlo aumenta hasta un 90%.

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